La inteligencia emocional es clave para un liderazgo efectivo. Comprender y gestionar nuestras emociones, así como cuestionar creencias negativas, ayuda a mejorar la autoestima y la confianza. Es fundamental permitir que las emociones fluyan, descansar adecuadamente y dividir tareas grandes en pequeñas acciones para enfrentar bloqueos mentales y ser un líder empático.