El asteroide 2024 YR4, que podría impactar la Tierra el 22 de diciembre de 2032, genera preocupación por su potencial destructivo. A pesar de su tamaño, su trayectoria y velocidad lo convierten en una amenaza significativa. Sin embargo, la tecnología actual ofrece oportunidades para desviar su curso, lo que requiere cooperación global y preparación.