El cerebro de un psicópata presenta diferencias estructurales y funcionales en comparación con personas sanas. Un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison reveló que hay menos conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala, lo que podría explicar comportamientos antisociales. Esta investigación proporciona evidencia sobre la disfunción en el circuito socioemocional de los psicópatas.