Una intensa lluvia en Texas causó el desbordamiento del río Guadalupe, resultando en inundaciones devastadoras que dejaron al menos 24 muertos y numerosos desaparecidos. La falta de sistemas de alerta temprana complicó las evacuaciones. Las autoridades han desplegado equipos de rescate, mientras se reconoce la necesidad de reformar la preparación ante desastres en la región.