Más de 120 personas murieron en la operación policial más violenta en Río de Janeiro. 2,500 oficiales intentaron capturar a miembros del Commando Vermello, resultando en enfrentamientos con narcotraficantes. La violencia generó protestas y críticas por el uso excesivo de fuerza, mientras el gobierno estatal asegura que la lucha contra el crimen organizado continuará.