La psicología humanista, surgida en los años 50, enfatiza la bondad inherente del ser humano y la autorrealización. Se centra en el potencial individual y utiliza métodos cualitativos en terapia. Aunque ha aportado valiosas técnicas, enfrenta críticas por su dificultad en medir experiencias subjetivas y su eficacia en problemas mentales graves.